"Dónde estoy? Qué lugar es este? Cómo llegué aquí?" Era un lugar familiar pero extraño, como olvidado con el paso del tiempo.
"Aquí es donde la encontraste hace años, sigue igual, lo que cambió fuiste tú, fue tu visión, tu percepción" dijo una voz gruesa, de ultratumba.
El lugar era frío, deshabitado; era un salón amplio, sin mobiliario ni ventanas, la única compañía era el eco insoportable que aparecía con cada paso, cada respiración, volvería loco a cualquiera.
"Así no estuvo cuando lo dejé, qué sucedió? Por qué se siente tan solo?" -preguntó- "Extraño la calidez del último día". Hubo un corto silencio hasta que la voz, que no producía eco, se volvió a manifestar. "Lo siento, no lo cuidé, no pensé que volverías, te veías muy feliz en tu nuevo hogar, estabas en casa. Lamento mucho tu retorno."
"No queda más por hacer, es mi turno de reconstruir mi hogar. Esta vez no lo abandonaré, no caeré en el mismo juego, tengo miedo y estoy solo, ahora sí estoy solo. Solo espero que ella no lo esté, se merece lo mejor. La última vez que la vi estaba hermosa, fui feliz al verla y poder tocar su suave piel. Esa será la última vez. Es mejor enterrar y seguir, reconstruir."
"Buena suerte, princesa, el mundo es tuyo."
jueves, 7 de marzo de 2013
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